[21/10. 19h] Presentación del libro “Veinte destellos de ilustración electoral (y una página web desesperada)” de Jorge Urdánoz

140922 Veinte Destellos - imgEl doctor en Filosofía Política e impulsor de +D Jorge Urdánoz acaba de publicar el ensayo “Veinte destellos de ilustración electoral (y una página web desesperada). El libro será presentado próximamente en Madrid junto al catedrático de Ciencia Política Fernando Vallespin y al sociólogo Joan Navarro, también impulsores de +Democracia.

Por ello, y si te apetece pasar un buen rato entre amigos conversando sobre nuestro sistema electoral, te invitamos a venir a la presentación y debatir con nosotros el próximo martes 21 de octubre a las 19h a la librería “Tipos Infames” (C/ San Joaquin, 3, Madrid).

Más y mejor democracia

Un grupo de ciudadanos hemos decidido organizarnos en asociación, con el objetivo de forzar cambios que mejoren el funcionamiento democrático de nuestras instituciones públicas. No queremos convertirnos en partido político, ni presentarnos a las elecciones. Pero sí queremos, de forma explícita, influir sobre aquellos partidos políticos que se presentan a las elecciones, en torno a la agenda de reformas institucionales agrupadas bajo la denominación de «regeneración democrática». Lo hacemos, porque queremos transformaciones reales y profundas, que vayan mucho más allá de declaraciones enfáticas que quedan en nada. Y lo hacemos a partir de la experiencia muy positiva que hemos tenido ya, al presentar una propuesta articulada de nueva ley de partidos políticos, que ha cosechado el respaldo de 60.000 ciudadanos a través de plataformas de movilización como change.org y, además, ha conseguido, tras una intensa labor de contactos con el Gobierno y con los grupos parlamentarios, traducir muchas de sus ideas sobre funcionamiento interno y financiación de los partidos, en enmiendas concretas a la ley en tramitación, otras, se han asumido como propuestas presentadas por varios grupos parlamentarios e, incluso, otras, como las primarias obligatorias, son ya hoy una realidad en un número creciente de partidos. Es a partir del año de trabajo acumulado en torno a la ley de partidos, cuando decidimos dar un paso al frente para llevar a otros ámbitos el éxito de esta experiencia. Convencidos, además, de que compartimos una visión, una convicción, un método y una pasión.

Compartimos la visión de que los males de nuestra sociedad encontrarían mejor y más rápida solución si mejoramos el funcionamiento del sistema político actual. No sólo en lo que tiene que ver con su representatividad, sino forzándole a que desarrolle su trabajo de manera más eficaz y transparente. Después de 35 años de democracia constitucional, algunos mecanismos políticos se han oxidado y otros requieren importantes reformas. La sensación de bloqueo institucional que tenemos muchos ciudadanos, con importantes problemas que se arrastran y arrastran durante años sin encontrar solución, dificulta la salida de la actual crisis económica así como la puesta a punto del país ante los retos y oportunidades que se nos abren en el mundo actual. Todos perdemos, pues, con una situación de parálisis política, convertida en nudo gordiano que, algunos, quieren cortar y otros, como nosotros, desanudar, para que las decisiones de los políticos vuelvan a ser útiles para los ciudadanos. Resolver la crisis institucional del sistema político español es, pues, la clave de bóveda para resolver mejor el resto de problemas que corren el riesgo de atenazarnos como país. Consideramos que proponer reformas en la Ley de Partidos, la Ley Electoral, la lucha contra la corrupción política y en general, ensanchar los márgenes de la democracia para adecuarlos a las nuevas exigencias ciudadanas, superando las actuales desafecciones, es ahora una tarea prioritaria.

Compartimos la convicción de que este asunto es demasiado importante como para dejarlo, en exclusiva, en manos de los políticos, ya que es precisamente de ellos de lo que trata, de la manera en que son elegidos, de cómo actúan y de quién y cómo los controla. Si hay un asunto público que exige clamorosamente la participación directa de los ciudadanos organizados, es éste. La llamada sociedad civil no puede faltar a esta cita concreta en la que hablamos, en realidad, de quién y cómo controla al controlador. La democracia representativa es un sistema avanzado de gobierno siempre que los mecanismos de representación y de legitimación funcionen de manera satisfactoria para una inmensa mayoría de ciudadanos. Cuando, como ahora en España, surgen problemas serios precisamente en este punto, la ciudadanía debe recuperar, en parte, su soberanía delegada, para forzar el cambio en los mecanismos dañados. Entendemos que una forma adecuada de hacerlo es mediante la articulación ciudadana en asociaciones y grupos específicos de acción, como el que hoy presentamos aquí.

Compartimos un método que tiene dos pilares esenciales: la pluralidad y el trabajo en red. Estamos hablando de los asuntos constitutivos de nuestra convivencia constitucional. Por tanto, de algo que aunque tenga diversas posiciones de parte o ideológicas, necesariamente debe consensuarse, como se hizo en su momento con la Constitución, porque trata de las reglas de juego. Esa idea de pacto, de acuerdo, de consenso la expresamos en nuestra propia composición como asociación de la que forman parte, no sólo personas que simpatizan con distintas posiciones políticas, demostrando que el acuerdo es posible si se busca, sino personas con diferentes aproximaciones profesionales a los asuntos que tratamos, convencidos como estamos de que esa diversidad de puntos de vista es precisamente lo que enriquece las propuestas. A su vez, en la sociedad actual, el trabajo en red es condición de éxito. Por eso, intentamos sumar, articular lo existente sobre la materia, que es mucho, generando sinergias y aunando estrategias para conseguir el objetivo buscado que, en nuestro caso, es articular acciones que logren cambios reales en las leyes y en el desempeño concreto de los agentes políticos institucionales. Este punto es importante: no buscamos tanto analizar por qué las cosas funcionan como funcionan, o extendernos mucho en señalar qué deben hacer los políticos de distinto. Nuestro punto diferencial como asociación, es que queremos centrarnos en el cómo deben hacerse mejor las cosas. Para ello, no sólo proponemos medidas concretas, incluso textos legales articulados como hemos hecho en la Ley de Partidos, sino que queremos desarrollar estrategias de apoyo por parte de otros interlocutores sociales, sin descartar la movilización ciudadana que permite las nuevas tecnologías, con el objetivo de influir, de ser tenidos en cuenta a la hora de provocar los cambios en la dirección que consideremos adecuada. No nos quedamos en la crítica, ni en la denuncia. Proponemos soluciones concretas, a las que llegamos después de un proceso abierto de debate, e intentamos presionar para que las lleven a la práctica quienes pueden hacerlo que son los partidos políticos.

COMPARTIMOS, por último la pasión por lo público. Por la política con mayúsculas, que solo es la política democrática. A pesar de que sufrimos una importante crisis política, no desdeñamos la política, a pesar de que tenemos un importante problema con los partidos políticos, los consideramos piezas esenciales del funcionamiento de una democracia, a pesar de que nuestra democracia representativa hace aguas, seguimos defendiendo la superioridad del modelo, frente a otro tipo de propuestas basadas en extrañas y peligrosas relaciones directas entre los líderes y su pueblo. Hemos acumulado muchos e intolerables problemas en nuestro sistema político, sin que la elevada corrupción sea el menor. Pero el objetivo debe ser ejercer la presión necesaria para que se hagan las reformas precisas que acaben con ello y recuperen una democracia representativa y de partidos, de la que todos nos volvamos a sentir orgullosos porque no sólo nos represente, sino que, además, sea eficaz en la realización de su importante función social.

Esas son nuestras razones para dar un paso al frente como ciudadanos y organizarnos para conseguir reformas concretas en beneficio de todos. Queremos comprometernos en la mejora de aquello que nos une como sociedad: las reglas de juego democrático, más allá del voto electoral que, en nuestro caso, también es muy plural. Si le interesa hacer algo positivo y no sólo protestar, aquí estamos. ¿Se une?

Jordi Sevilla es presidente de +Democracia.

[artículo original publicado en El Mundo]

+Democracia se constituye como asociación y en unas semanas presentará en medio del debate político más propuestas para mejorar la democracia

+democracia1409

Jordi Sevilla: “Nos une una visión, una convicción, un método y una pasión”

Bajo la presidencia del exministro Jordi Sevilla, hoy se ha constituido la asociación +Democracia, que hasta ahora venía funcionando como un foro ciudadano. La iniciativa, que en el último año ha elaborado una propuesta de ley de partidos presentada y asumida por algunos grupos parlamentarios, ha aprobado sus estatutos. En el texto, +Democracia define que su objeto es promocionar, fomentar y desarrollar los valores y principios democráticos.

En el acto de constitución, Jordi Sevilla, ha destacado los valores que impulsan la asociación: “Nos une una visión, una convicción, un método y una pasión para mejorar la democracia”. Además de Sevilla, integran el equipo directivo y equipo asesor otro exministro, Josep Piqué, nombres del mundo académico como Adela Cortina, Victoria Camps, Manuel Villoria, Fernando Vallespín o José Antonio Gómez Yáñez y el ex diplomático Rafael Estrella. También integran la dirección profesionales de la comunicación o el ámbito de los asuntos públicos como Antoni Gutiérrez-Rubí Joan Navarro

+Democracia pretende ser un “lobby ciudadano”, en palabras de su presidente, “para trenzar alianzas con otros colectivos, movilizar a personas con los mismos intereses, hacer propuestas y la incidencia necesaria para cambiar las cosas”. También han anunciado que en unas semanas presentarán públicamente su propia propuesta de medidas de regeneración democrática.  Asimismo, en los próximos días invitaremos a las más de 600 personas que colaboraron con nuestra primera propuesta -y a todos los que compartan nuestros objetivos- a formar parte de la asociación.

Composición del equipo directivo

Presidente: Jordi Sevilla.

Vicepresidente: Javier Cremades.

Vicepresidenta: Emilia Sánchez.

Coordinadora: Imma Aguilar.

Coordinador adjunto: Nacho Corredor.

Responsable económica: Alicia Richart.

Vocales: José Antonio Gómez Yañez, Manuel Villoria, Rafa Rubio, Fernando Flores, Víctor Gómez Frías, Francesc Garcia Donet, Helena Ancos, Francisco Polo, Cristina Monge, Inmaculada Ranera, Francisca Melià y Joan Navarro.

Composición del consejo asesor

Antoni Gutiérrez-Rubí.

Josep Piqué.

Rafael Estrella.

Victoria Camps.

Fernando Vallespín.

Adela Cortina.

Xavier Coller.

Otros socios fundadores 

Miguel Ángel Gonzalo.

Carla Reboll.

Enrique del Olmo.

Jose María Vidal.

Jorge Urdánoz.

Virginia Sánchez.

Nagore de los Ríos.

Jesus Esteban.

Jonás Fernández.

Pau Solanilla.

Cristóbal Herrera.

No son extraterrestres

Los políticos no son extraterrestres. He sido uno de ellos durante suficiente tiempo, para saber que son personas como los demás. Sin embargo, su trabajo sí que es diferente al del resto, ya que les encargamos liderar la gestión de los asuntos públicos: solo los políticos aprueban leyes o decretos. Por eso, la manera en que son elegidos (ley electoral), en que se organizan para desarrollar su tarea (ley de partidos) y en que controlan su gestión (ley de transparencia, lucha contra la corrupción) son asuntos que no podemos dejar solo en sus manos. Seguramente deberíamos intervenir más en todos los temas públicos porque, como ha dicho Ulrich Beck, “sin la iniciativa de los ciudadanos, esta crisis no podrá superarse”. Pero al hablar de lo que regula, precisamente, el modus vivendide aquellos a los que hemos transferido la potestad exclusiva de aprobar normas que inciden sobre nuestra vida y nuestros derechos, esto es todavía más necesario.

Los políticos desempeñan puestos relevantes de poder a los que acceden mediante votación popular, o por nombramiento de quienes han sido votados. Como su responsabilidad social es superior, al adoptar decisiones que nos afectan a todos, podemos exigirles conductas más ejemplares que a quienes desempeñan su trabajo en el ámbito estricto de lo privado. Pero tenemos que hacerlo, sin esperar heroísmos individuales, mediante la aplicación de normas institucionales, controles y sanciones específicos que, además, ajustamos periódicamente según la experiencia.

Ni los partidos políticos son solo de sus militantes ni la ley electoral algo que interese solo a los elegidos. Los ciudadanos organizados debemos intervenir especialmente sobre esos asuntos para evitar la autorregulación de los políticos que lleva, por ejemplo, a anormalidades como que hoy en España no sea delito penal que un partido se financie de manera ilegal, que las leyes electorales se puedan cambiar por la mayoría del momento en beneficio propio (como se propone ahora con la ley electoral municipal) o que los medios materiales, humanos y procedimentales destinados por los políticos, desde los Presupuestos del Estado hasta combatir la corrupción entre la clase política, estén muy por debajo de lo necesario, incluso cuando ya hay bastantes expolíticos en la cárcel por corrupción. Hechos objetivos como estos son los que llevan a pensar que los políticos tienden a aplicar dos varas de medir: una para ellos y otra para el resto. Y ello hace más urgente la intervención organizada de la sociedad civil, sobre todo, en estos asuntos, no solo desde la denuncia, la crítica o el desapego, sino mediante la elaboración de propuestas de reforma lo más concretas posibles, si queremos ser útiles además de notorios.

Regenerar la democracia, mejorando el funcionamiento de la actuación de los políticos, no es solo una cuestión de principios. Suponemos que al mejorar la manera en que adoptan decisiones, conseguiremos que tomen mejores decisiones y más eficaces. Muchos pensamos que de esta crisis financiera y económica hubiéramos salido antes mediante un gran pacto político. Pero no han querido hacerlo. Han podido anteponer su propio interés partidista gracias a una ley de partidos que otorga mucho poder a sus aparatos internos y a una ley electoral en la que los votos no se traducen en diputados, por igual. Por tanto, si queremos que los políticos actúen de otra manera, hay que cambiar esas leyes que configuran sus decisiones interesadas, forzarles a que hagan política de otra manera para incentivar que hagan otra política.

El mismo Beck señalaba que la verdadera amenaza política del momento es la desafección ciudadana, que deslegitima las instituciones y la propia democracia, ya que actúa como antesala de esos populismos que se especializan en señalar culpables, porque son incapaces de ofrecer soluciones reales. En España, ese peligro se centra, según todas las encuestas, en la actuación endogámica de los partidos políticos, en unos mecanismos electorales que dejan a demasiados votantes sin representación y en la sensación de una excesiva lenidad respecto a una corrupción más generalizada de lo que se quiere admitir.

Los expertos coinciden, para corregirlo, en la necesidad de tres medidas que van más allá de lo pactado en la Transición: nueva ley de partidos que incorpore más democracia interna (primarias, pero también, mejores contrapesos), más control externo (penalizar el uso de fondos b, agilizar auditorias), promueva el mérito y la capacidad en los nombramientos, por delante de la fidelidad; nueva ley electoral que cumpla el principio de igualdad de peso entre todos los votos, es decir, reforzar la representatividad y no las mayorías reforzadas artificialmente. Y más medios en la lucha contra la corrupción de la que hay 1.700 causas abiertas, más de 500 imputados, muchos políticos que siguen en activo y apenas unos 20 sentenciados por la dilación de los procesos. Si sabemos qué hacer, ¿cómo conseguimos hacerlo? Pues, me temo, que presionando a los políticos desde la sociedad civil organizada hasta que vean que, no hacerlo, significará que obtienen menos votos. ¿Lo intentamos?

[artículo de Jordi Sevilla publicado en EL PAÍS el 28-08-2014]

+Democracia en EL PAÍS

En la edición del pasado 25 de agosto, EL PAÍS dedicó una página a hablar del foro+Democracia y de la incidencia de nuestras propuestas. El PSOE ha asumido recientemente algunas de las medidas propuestas por la plataforma. El periódico recuerda que el Foro nació en 2013 con el objetivo de mejorar el funcionamiento democrático de los partidos y que en las próximas semanas nos constituiremos como asociación coincidiendo de lleno con el debate sobre la regeneración democrática iniciado por el Gobierno

Resumen del seminario “Primarias abiertas, partidos abiertos”

Ayer se celebró el seminario “Primarias abiertas, partidos abiertos” organizado por el foro+democracia y el grupo de investigación TIC y Democracia de la Universidad Complutense de Madrid. Gracias también a la colaboración del Colegio de Ingenieros de Caminos, que nos acogió en su sede, se pudieron compartir experiencias y debate sobre el funcionamiento interno de los partidos políticos en España. “Calidad democrática”, “participación”, “ciudadanía”, “decisión” o “legitimidad”, fueron algunas de las palabras más citadas a lo largo de la jornada.

Joan Navarro (experto en asuntos públicos e impulsor del foro+democracia) recordó en la presentación que el objetivo de nuestra organización es contribuir a la generación de un debate público que obligue a los partidos políticos a repensar su forma de relacionarse con la ciudadanía. Para Navarro, la apertura de las estructuras de los partidos políticos mediante la celebración de elecciones primarias es una de las muchas herramientas necesarias para mejorar la calidad democrática en España.

Partidos políticos y primarias

Moderada por Rafa Rubio (profesor de la Universidad Complutense de Madrid e impulsor de nuestro foro), la primera mesa de debate contó con la participación de portavoces de los diferentes partidos que a lo largo de este año han celebrado procesos de estas características. José Luís González Quirós (VOX), Lourdes Muñoz-Santamaría (PSC),  Víctor Sahuquillo (PSPV-PSOE),  Juan Luis Fabo (UPyD), Reyes Montiel (Equo) y Marc Rius (ICV) compartieron sus experiencias.

Todos ellos coincidieron en remarcar los aspectos positivos de las primarias. Sin embargo, también pusieron de manifiesto los retos y dificultades que implica su organización. Asimismo, surgieron algunas dudas sobre la idoneidad de obligar a todos los partidos a celebrar este tipo de procesos y algunos se preguntaron cuál era el objetivo final de las mismas. “¿Para qué se celebran?”, se preguntó Marc Rius. “En ocasiones parece que se propone elegir el candidato, ya que no se pueden o se quieren elegir las políticas”, sentenció.

La Sociedad Civil ante las primarias

Miguel Ángel Gonzalo (documentalista e impulsor del foro+democracia) moderó la segunda mesa de la jornada y destacó la necesaria aportación que se hace desde la sociedad civil a este debate. Beatriz Talegón (Foro Ético) subrayó la necesidad de trasladar las primarias a todos los ámbitos geográficos, llegar a un escenario absolutamente participativo con listas abiertas y eliminar la necesidad presentar avales. Asimismo, Fernando Galindo (Iniciativa Abierta), destacó el papel perfeccionador de la democracia que tienen las primarias abiertas, así como del control del aparato de los partidos políticos.

Sobre la necesidad de generar procesos participativos de estas características habló también Salvador Llaudes (CC/Europa). Para Llaudes estos procesos son un camino para alcanzar mayor legitimidad por parte de los poderes públicos. Mucho más crítico con el sistema de primarias, sin embargo, fue Miguel Pérez Moneo (profesor de la Universidad de Barcelona), que alertó de los problemas que estos procesos llevan asociados. Moneo advirtió de la insuficiencia de celebrar primarias y no transformar a su vez todo el sistema electoral y de partidos. De no hacerlo, según él,  se generarán incoherencias que dificultarán una correcta comprensión por parte de los ciudadanos.

Por su parte, Ricardo Pérez Solero (Movimiento por la dignidad) criticó algunos aspectos relacionados con las elecciones primarias como su excesivo refuerzo de los personalismos de los candidatos  así como obviar el proyecto que éstos representan.

Conclusiones

Antoni Gutiérrez-Rubí (asesor de comunicación política e impulsor del foro+democracia) destacó la democratización que acompañan a los procesos de primarias. Así, Gutiérrez-Rubí señaló que gracias a estos procesos se politiza la agenda mediática, se moviliza a la ciudadanía y sirven como laboratorio para la innovación política. Por su parte, José Antonio Gómez Yañez (profesor de Sociología de la Universidad Carlos III e impulsor también de nuestra organización) explicó que las primarias siempre han venido implantadas tras una derrota de las élites políticas. Para Yáñez, solo cuando éstas observan que les es imposible ganar unas elecciones abren las estructuras de su partido.